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Ampollas y pies
No abandona casi nadie por las cuestas. Se abandona por los pies, y las ampollas se hacen el primer día por cosas que se arreglan en dos minutos.
- Las botas se estrenan en casa, no en Roncesvalles. Cien kilómetros antes de salir, como poco.
- Media talla más de lo que calzas en ciudad: el pie se hincha andando y en cuesta abajo el dedo choca contra la puntera.
- El calcetín sin costuras y sin algodón. El algodón se moja, se queda mojado y lija.
- En cuanto notes un punto caliente, para. Ahí todavía no hay ampolla y basta un apósito. Diez minutos después ya la hay.
- Si ya está hecha: hilo y aguja pasados por alcohol, se atraviesa, se deja el hilo dentro para que drene y se tapa. No se corta la piel de encima, que es lo que protege.
- En el botiquín, poco y bueno: apósitos de ampolla, esparadrapo de tela, gasas, ibuprofeno, antiséptico y unas tijeras pequeñas. Lo demás se compra en la farmacia del pueblo.