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El Camino con perro
Se puede, y cada año lo hace más gente. Pero el problema no son los kilómetros: es dónde dormís los dos.
- La mayoría de los albergues municipales no admiten animales. Los privados sí, muchos, pero hay que reservar: filtra por «admite mascotas» y llama la víspera.
- Papeles en regla: microchip, pasaporte europeo para animales de compañía y la rabia al día. En España se piden, y para volver a casa también.
- Las almohadillas sufren más que tus pies. El asfalto a mediodía en agosto quema, y treinta kilómetros de zahorra en un día son demasiados para casi cualquier perro sin entrenar.
- Bebe más de lo que crees. Un bebedero plegable y agua para los dos: en los tramos sin fuentes él no puede racionar.
- Correa siempre en los pasos de ganado, en las fincas y al cruzar pueblos. Hay perros sueltos en las granjas y hay reses en el camino.
- El transporte de mochilas no lleva animales. Si el perro no puede seguir, la salida es un taxi que los admita o el tren, y eso se mira antes de que haga falta.